el pastizal mágico

Allá voy de nuevo. A sumergirme en el mar de pastos que se extiende más allá del alcance de mi vista y atravesarlo para armar la carpa a pocos metros del arroyo.  Dormir profundamente, levantarme temprano, ver las gotas de agua retenidas en las telas de araña y escuchar atentamente a las aves vocalizar mientras tomo mate. A vaciar la mente para que a la mañana del tercer día pueda empezar a percibir aquellos eventos secretos que suceden todo el tiempo. A reírme bajito del zorrillo que se oculta en un hueco dejando afuera la cola, quizás convencido de que no lo veo.

Conepatus chinga

Zorrillo (Conepatus chinga)


Observar a la nutria sumergirse en un espejo de agua y esperar a que me retire, porque si hay algo en lo que no confía es en un hombre.

Nutria (como la llamamos en Uruguay) o Coipo (Myocastor coypus)


Encontrarme otra vez con las águilas que perchan en los postes y piques de potreros que parecen infinitos.

Águila Cola Blanca (Geranoaetus albicaudatus) al rayo del sol del verano

Si hace calor a mediodía y si la rapaz me lo permite, tal vez presencie la ingesta de alguna culebra que le servirá de almuerzo.O de repente me cruce con alguna más afortunada, que decidió salir de debajo de una piedra para saciar su propia hambre.

Falsa Coral (Oxyrhopus rhombifer)


Pero ojo mi querida, que por ahí también andan las seriemas, verdaderas especialistas en capturar ofidios.

Cariama cristata

Seriema (Cariama cristata)


Mientras camine es posible asuste a las perdices, que emprenderan su vuelo bajo, sonando como un viejo motor que por fin logra arrancar, o se ocultaran en alerta, confiando su suerte al plumaje críptico.

Perdiz, Ynambú (Nothura maculosa)


Aunque estaré allí espiando la vida privada de los bichos, ellos también pueden mirarme fijo, e incluso de modo desafiante, como lo hacen las Lechucitas de campo que no me dan un palmo de ventaja.

Lechucita de Campo (en Uruguay) o de las Vizcacheras donde haya vizcachas (Athene cunicularia)


Tranquila, no vengo hasta acá a enfrentarme con nadie, sino a saludarlos a todos ustedes, ver si coincido con los que viajan desde lejos, con los escasos y los pocos conocidos.

Porque en verano hay playeros aunque estén muy lejos de la playa, entre otras aves migratorias que bien pueden haber nidificado en lugares tan remotos como Alaska, así como hay otras que llegarán hasta aquí, pondrán sus huevos y críaran a la siguiente generación. Pero en invierno también hay visitantes, que nacieron varios cientos de km al sur de Sudamérica.

Playero Patas Amarillas Grande (Tringa melanoleuca), visitante estival


Juveniles de Tijereta (Tyrannus savana) que como yo, nacieron en la Banda Oriental pero viajaran una y otra vez al norte y luego al sur mientras tengan fuerzas para hacerlo


Casi con seguridad veré al Espinero, un experto en la construcción con palitos, primo del Hornero, maestro del barro.

Espinero (en Uy), Leñatero (en Ar) , (Anumbius annumbi)


Tendré oportunidad de detenerme en el camino para ver a las aves más grandes del continente y segundas por tamaño del mundo, que en los últimos siglos no han tenido otra chance que compartir sus vastos territorios con el ganado doméstico.

Rhea americana

Ñandú (Rhea americana)


ñandú y ganado

Y por fin, me encontraré con los venados de campo, compañeros de todas las horas de los ñangos, que sorprendieron a antiguos visitantes de estas tierras por su abundancia y que hoy están restringidos a los últimos pastizales indómitos.

Venado y ganado

Venado de Campo (Ozotoceros bezoarticus)


Ozotoceros bezoarticus

Ozotoceros bezoarticus

Me quedaré largo rato, sentado sobre la corteza de nuestro planeta para recibir su mirada mansa y devolverles otra de admiración, porque los amo.

Ozotoceros bezoarticus


Ya bajo los mataojos del monte ribereño, al caer la noche me concentraré en los sonidos de los mamíferos que dejarán huellas y señales impresas en la tierra y la vegetación, como pistas que me confirmen su ocurrencia en el entorno del campamento.

Guasubirá (Mazama gouazoubira)
Carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris)
Tatú (Dasypus novemcinctus)

Casi con seguridad escucharé los chapuzones del Lobito de río y, con un poco de suerte, algún extraño y fascinante invertebrado quedará posado en una hoja, de manera tal de que pueda iluminarlo con la linterna y llevarme un registro nuevo.

Rhodorhipha fulminans, miembro de la Tribu Arctiini, una de las Polillas Tigre


Cerraré los ojos pensando en los que ya no están, como el yaguareté que fue por tanto tiempo el depredador tope, el controlador de las poblaciones de las especies que eran sus presas y que tuvo por desgracia encontrarse con nosotros, o que lo encontráramos. En las diversas parcialidades humanas que habitaron antiguamente estos enormes territorios, acechando a los animales con el sigilo que intento tener al hacerlo con la cámara, que bebieron agua de las mismas nacientes en las que lo hice tantas veces. Pensando en los pumas que, escasos, aún deben andar por ahí escondidos, y mucho más atrás en el tiempo, en aquellos enormes exponentes de la megafauna del pleistoceno que desarrollaron sus vidas sobre el mismo suelo por el que he deambulado.


Al final de mi estadía visitaré a mi amigo allá en el pueblito. Comeremos y tomaremos algo que nos afloje la lengua para contarnos experiencias y pensamientos mutuamente, reírnos de los chistes más sencillos y seguir cultivando la amistad.


Ya son muchas las veces que recorrí aquellos pastizales mágicos, pero siempre quiero volver, con el deseo de que nada cambie, y que si lo hace sea para el bien de todos los organismos que allí existen, la conservación y la regeneración de lo que se ha perdido.

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8 comentarios en “el pastizal mágico

    1. ¿Cómo anda Chumbo?
      Los pastizales naturales, los montes, los humedales que sobreviven en esta época de extracción continua de recursos, funcionan como un escudo protector contra el desequilibrio del clima. Pero aislados unos de otros, sin corredores que los unan, están condenados a desaparecer también. Sobre como se siente en el cuerpo el cambio climático, estaría bueno preguntar a los veteranos de campo que han sido testigos de la paulatina modificación a lo largo de sus vidas.
      Abrazo!

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