Ruta Jesuítica

Mis pensamientos estaban en la cordillera San Rafael, esa porción remanente de Selva Paranaense, parte de un complejo sistema de ecorregiones que dan forma a lo que alguna vez fue la segunda selva en extensión del subcontinente, conocida con el nombre de Bosque Atlántico o Mata Atlántica y que, a fuerza de deforestación principalmente durante el siglo XX, se ha visto reducida a menos del 10% de su superficie original.

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Mata Atlántica según el WWF  – ( Imagen extraída de Wikipedia )

Pero esa aventura vendría después, porque como no todos los días tengo oportunidad de andar en moto por este departamento tan rico en eventos relativos a la invasión europea de la megadiversa Sudamérica y sorprenderme con el patrimonio cultural que representan las construcciones entre las que caminé por horas, me dirigí al municipio de Trinidad para empezar un recorrido, que me tomó dos días, por las tres localidades comprendidas en la Ruta Jesuítica de Itapúa. Aunque no me gusta nada actuar como un turista, tampoco tengo vergüenza de asumir que, a veces, juego en esa posición, así que pagué el ticket que habilita a recorrer las tres reducciones.

La ventaja de mi visita se basó en haber llegado temprano en la mañana y fuera de la temporada alta. Por eso pude moverme a gusto por las ruinas de la Misión Jesuítica de Santísima Trinidad del Paraná acompañado apenas por las variadas aves que allí habitan.  Todo mi escaso conocimiento acerca del mundo guaraní misionero, hasta aquel momento, provenía de internet, del video introductorio al que asistí en la sala de conferencias y de un par de documentales que había visto. Por lo tanto, no puedo aportar más contenido original que las siguientes imágenes que capturé disparando hacia los vestigios de la asombrosa arquitectura barroco-guaraní.

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DSCN7470 (2).JPGDSCN7471 (2).JPGDSCN7479 (3).JPGDSCN7475 (2).JPGDSCN7485 (2).JPGDSCN7506 (2).JPG

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Detalle del Friso de los Ángeles Músicos, en esta imagen tocando el clavicordio, una de las pocas referencias a la música en las Misiones que aún se conserva.DSCN7483 (2).JPG

Pasados menos de 30 días desde equinoccio primaveral, entre innumerables eventos, las Piriritas  o Pirinchos se ocupaban en la construcción de sus nidos, como seguramente lo hicieran en igual época del año, cuando en Trinidad habitaban, quizás, unos 3000 guaraníes bajo el control de la Compañía de Jesús , así también como antes del arribo de conquistadores a América e incluso con anterioridad a toda presencia humana. Por más antiguos que sean los hechos históricos, los homo sapiens recién acabamos de llegar para formar parte de la compleja sinfonía de la vida o para esmerarnos en silenciarla.

También nidificando, las golondrinas en bulliciosa actividad, se valían de huecos entre bloques y argamasa. Al verlas pensé que para ellas significa lo mismo migrar hacia la antigua provincia Paraguaria, dependiente del Virreinato del Perú, o hacia cualquiera de los estados nacionales que actualmente contienen su superficie. Varias veces me detuve a observarlas así como a escuchar el complejo canto de los muchísimos Chopí que también acarreaban el material vegetal sobre el cual depositar sus huevos. A estos ictéridos, en Uruguay se los llama tordos charrúas o mirlos charrúas y aunque al primer golpe de vista se puedan confundir con un tordo común o renegrido, sólo hace falta que empiecen a cantar para notar que se trata de otra especie.trinidad golondrina (2).JPGDSCN7523 (3).JPG

DSCN7540 (3).JPGDSCN7556 (2)DSCN7545 (2)Al salir de la Iglesia mayor, vi fugazmente a un ave pasar sobre mi cabeza y dirigirse a la copa de un árbol. En silencio me acerqué y resultó ser un halconcito colorado que también criaba dentro de un muro. Quizás estuvieran ya con pichones porque al día siguiente, en San Cosme, vería a otro metiendo con el pico una rana en uno de los faroles de la iluminación urbana.

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Falco sparverius

Aunque cada uno de estos sitios declarados Patrimonio Mundial por la Unesco tienen guardias de seguridad humanos, con algunos de los cuales conversé, los cuidadores a tiempo completo, en realidad, son los teros, llamados Teteu en el Paraguay rural, idénticos a los que me alertaban de cualquier presencia extraña durante la década en la que viví en la chacra de Santa Lucía.

En la tarde de aquel soleado día de octubre, luego de asegurarme de que seguir caminando sería repetir los mismos pasos, me puse en marcha hacia Jesús de Taravangüé, un complejo de ruinas más pequeño pero no menos espectacular que el anterior y del que puedo aportar la siguiente galería.DSCN7538 (3)DSCN7544 (2)DSCN7539 (2)DSCN7551 (2)DSCN7548 (2)DSCN7549 (2)DSCN7559 (2)DSCN7560 (2)DSCN7562 (2)DSCN7570 (2)DSCN7555 (2)DSCN7572 (2)DSCN7573 (2)DSCN7575 (2)El día se terminaba y quería acercarme a San Cosme pero, para no repetir toda la ruta hacia atrás, me desvié hacia Fram, localidad ubicada en el corazón granero itapuense. Unas maravillosas chipas me dieron la energía para seguir camino hacia el sur y llegar a Carmen del Paraná, la capital del arroz, donde pasé la noche.

Temprano, mientas comía unas tortillas, compartí una breve charla con dos caballeros nacidos en la isla llamada Talavera, que se vio sumergida luego de la construcción de la represa de Yacyretá y de la que su soberanía fuera objeto de disputa entre Argentina y Paraguay incluso en la segunda mitad del siglo XX. Las obras de la Entidad Binacional terminaron con aquel conflicto y también con la Isla, así como con el 90% de otra mayor que es la que le da el nombre a la central hidroeléctrica famosa por la corrupción en la que se vio envuelta su implementación y por su impacto ambiental y social. Al momento de publicar esta entrada, aún no la visité como tampoco a su reserva natural, simplemente porque lo dejé para más adelante y ese momento todavía no ha llegado.

Salí por la ruta 1 en sentido a Asunción, pero me desvié nuevamente hacia el Paraná en el acceso a San Cosme y Damian y sólo me detuve para observar el curso de agua artificial que se conoce con el nombre de Canal Aguapey y sobre el puente conversar con un señor que venía de arrear sus vacas al sitio donde las pastoreaba.DSCN7596 (2).JPGDSCN7599 (2).JPG

En la ciudad que lleva el nombre de los mellizos santos que practicaban la medicina desinteresadamente y que fueran decapitados, además de las ruinas de la reducción, me encontré con un atractivo muy particular que me interesó muchísimo y se trata del observatorio astronómico en el cual, a principios del siglo XVIII, el padre Buenaventura Suárez realizó los primeros estudios desde el punto de vista científico, del firmamento en tierras sudamericanas. Entre sus obras destaca “El lunario del siglo”, una perspectiva que permitía predecir fenómenos astrales. También fue responsable de la construcción de un telescopio y de un reloj astronómicos.DSCN7641 (2).JPGLa conferencia dirigida a los visitantes me resultó muy nutritiva, así como amable el trato del equipo municipal a cargo. Luego del relato histórico apoyado en una presentación de diapositivas, vimos un video corto de introducción a la astronomía guaraní que reproduzco a continuación ya que accedieron a que copiara el archivo.

Luego fuimos al planetario donde otra muchacha nos dio a los presentes una pequeña clase, comparando la interpretación occidental e indígena de algunas constelaciones y de los ciclos con las que están relacionadas. Como primera aproximación al tema, sencillamente, me encantó. Luego visitamos la Iglesia y el resto de las infraestructuras, apreciando varios detalles en los que no hubiera podido reparar solo.DSCN7613 (2)DSCN7624 (2)DSCN7633 (2)DSCN7630 (2)Entre las esculturas me llamó mucho la atención la siguiente, donde el mal es representado por una criatura hermafrodita…DSCN7618 (2).JPGAsí como el hecho de que el Cristo del altar no estuviera crucificado…DSCN7615 (2).JPGEn el último tramo del recorrido, dentro de una de las habitaciones identifiqué un bolo de regurgitación y le pregunté a la guía + Hay una lechuza aquí, ¿verdad?Sí. Es blanca y grande. Se me ocurrió que no podía haber un lugar más ideal para una Lechuza de Campanario que las construcciones de los jesuitas, aunque tengo claro que eso no es más que una poética asociación de ideas porque, la verdad, es que no dependen de campanario alguno para vivir.DSCN7621 (2).JPGAgradecido con los sanconsmeños, me despedí y aproveché las últimas horas de sol en llegar hasta la Presa Aguapey que dista unos 6km del pueblo. Allí estuve un rato observando las aves y el humedal con la mente viajando en el Mboreví Rapé, el Ñandú Pisá, las otras constelaciones y en las nociones de historia que absorbí, completando la visita a, apenas, 3 de las 30 misiones jesuíticas guaraníes que llegaron a existir.DSCN7652 (2)DSCN7671 (2)DSCN7682 (2)Mboreví TapéYaguá Jhou YasyEsa noche volvería a Encarnación para aprovisionarme porque, al día siguiente, empezaría a adentrarme en Tecohá Guasú y mi percepción sobre varios asuntos y quizás sobre mí propia vida comenzaría a modificarse en un viaje de ida.

6 comentarios en “Ruta Jesuítica

  1. GRACIAS nuevamente G…, tu relato me hace viajar y me enriquece.
    Es un placer ver las maravillosas fotos, tanto de las ruinas como de las aves, con los comentarios que las acompañan

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